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Aprendiendo a planificar gastos y a eliminar lo superfluo

Cuando te encuentres en medio de una crisis financiera el primer pensamiento de muchos será recortar los gastos mayores. Esto puede ayudar si estás dispuesto a hacer el sacrificio y a cambiar tus hábitos, pero en realidad no es necesario que tomes medidas tan drásticas. Ser más prudente con aquellos pequeños gastos diarios puede hacerte ahorrar una buena cantidad de dinero a lo largo del trayecto que puede servirte para cualquier evento o cambio inesperado que pueda ocurrir con tus ingresos.

Cuidar los gastos y ahorrar

Las cosas a las que te has acostumbrado y no prestas demasiada atención podrían estar haciendo disminuir tu presupuesto más de lo que imaginas. Salir a comer afuera u ordenar comida por teléfono por lo general es una cruz que muchos cargan, y realmente recortan los presupuestos. Incluso si ordenas comida simplemente dos veces al mes gastarás unos $100. Eso es unos $1.200 al año ordenando comida. Reducir ese gasto a una vez al mes te ahorraría unos $600 al año. Ahorrar en el supermercado es otra clave.

Los cafés matutinos pagados con tarjeta de crédito en la cafetería local son otra comodidad que rápidamente suman gastos increíbles. Gastar $3.50 al día en un simple café, te cuesta unos $100 al mes. Pudiendo gastar fácilmente $10 al mes en un café hecho en casa, con crema y azúcar, y bebiendo dos veces más por mucho menos dinero. Seguramente el sabor no sea el mismo, pero todo se reduce a una cuestión de prioridades y a postergar gastos que no son necesarios.

Considerando las comidas, el desayuno debe ser la prioridad. Tomar un buen desayuno te prepara para el resto del día, y te permitirá ahorrar dinero en almuerzos o cenas opulentas. Si te gusta comer algún entremés en el trabajo, considera comprarlos al por mayor y llevarlos contigo al trabajo en lugar de pagar $2 por una barra de cereal de la máquina expendedora de la oficina. No hace falta decir que si sueles comprar tu almuerzo en la oficina lo más aconsejable es empezar a llevarte tu propia comida hecha en casa. Esto no tiene que por qué causarte vergüenza, no importa tu posición laboral, al fin y al cabo todos sabemos que sabe mucho mejor la comida casera.

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