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Armando un fondo de dinero para emergencias

Aproximadamente una semana atrás el 40% de los integrantes de mi departamento del lugar donde trabajo fue despedido. Entre ellos había varios que tenían altos salarios. Por suerte, fui uno de los pocos que sobrevivieron a la carnicería. ¿Alguna vez pensaste que pasaría si te tocara a ti? ¿Si mis ingresos se cortaran completamente mañana, cómo nos la arreglaremos mi familia y yo?

Estos son el tipo de preguntas que debemos hacernos a nosotros mismos justo ahora, para que cuando algo así ocurra, estemos preparados. El hecho de que seas uno de los mejores en tu trabajo y que tengas una increíble ética laboral no significa que no puedas ser despedido. Como pude observar la semana pasada, la mayoría de mis compañeros despedidos no eran trabajadores mediocres; muchos de ellos eran grandes activos para la compañía. ¡Pero aún así fueron despedidos!

Aquí está el punto: aunque hagas un gran trabajo no estés tan seguro de pensar que eso es algo que no podrá pasarte a ti.

¿Qué podemos hacer?

1. Tener un fondo de emergencia. ¡Ahorra tu dinero! Se lo suficientemente humilde para darte cuenta de que tu puedes ser uno de los despedidos. Necesitas asegurarte al menos de unos 3 a 6 meses de gastos guardados en una cuenta que te permita sobrevivir a lo inesperado.

2. Sé comercializable—siempre debes invertir en ti mismo. Regresa a la escuela y edúcate más. Descubre medios para obtener mayor experiencia en la empresa donde te encuentras. En caso de que pierdas tu trabajo, aún tienes el tipo de habilidades que te harán conseguir otro.

3. Estáte asegurado: ¿Qué pasaría si algo te ocurriera? Ya sea a ti o a tu salud, necesitas estar preparado. Al fin y al cabo, terminarás gastando miles y miles más si no tienes uno.

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