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Entendiendo la depreciación de activos en contaduría

Depreciación es un término que se escucha con mucha frecuencia, pero que no todos entienden. Sin embargo, es un componente esencial de la contaduría. La depreciación es un gasto que se registra al mismo tiempo y en el mismo período que otras cuentas. Los activos que operan a largo plazo y que no están a la venta son llamados activos fijos. Entre ellos se incluyen los edificios, las maquinarias, el equipo de oficina, los vehículos, computadoras y demás equipamientos. También puede incluir a las repisas y a los gabinetes. La depreciación se refiere a la diseminación del costo de un activo fijo a través de los años de su vida útil para con el negocio, en vez de abonar el costo entero del gasto en el año en que fue comprado. De esta manera, cada año que el equipo o activo sea usado traerá una porción del costo total. La idea es poder cobrar una fracción del costo total en los gastos de depreciación durante cada uno de los cinco años, en vez de sólo el primer año.

La depreciación se aplica sólo a aquellos activos fijos que sean comprados, no a aquellos que se alquilan. Se lo entiende como un gasto real, pero no necesariamente como un desembolso de dinero del año en que se compró. De hecho, el desembolso ocurre cuando se compra el activo, pero se registra a través de un período de tiempo.

La depreciación es distinta a otro tipo de gastos y se refleja en los balances. Se la deduce de los ingresos de determinada ganancia, aunque el gasto de depreciación registrado en un período no requiere un desembolso real de dinero. El gasto es el de una porción del total del activo que se colocará en un período para poder registrar el costo de su uso durante ese tiempo. Mientras más alto sea el costo de un activo fijo, más alto será el gasto de depreciación.

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